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lunes, 10 de octubre de 2011

JOAN GÜELL. Esclavista en Cuba, líder de la revolución industrial en Barcelona

Joan Güell i Ferrer fue una figura capital en el desarrollo económico de Catalunya y de España en el siglo XIX. Contribuyó como pocos al enriquecimiento de Barcelona.
Pero es un personaje que despierta sentimientos contradictorios. Por eso, tal vez, no tiene página en Wikipedia ni en Viquipèdia.
 Retrato de Juan Güell i Ferrer
La web de ESCLAVISTAS FAMOSOS dice de él:”…encarna y ejemplifica a la perfección el ascenso triunfal de una burguesía esclavista «hecha a sí misma», cuyo patrimonio inicial se generó mediante el tráfico de carne humana esclava entre Guinea, Cartagena, Venezuela y Cuba: en el origen de las grandes fortunas del patriciado barcelonés suele haber un traficante de esclavos….
El caso es que negreros como Güell o Antonio López no sólo tienen sendos monumentos en Barcelona, sino también calle a su nombre en el primer caso y plaza en el segundo. Eliminar esos nombres del nomenclátor y retirar esas estatuas sería una contribución relevante del ayuntamiento barcelonés al espíritu democrático y multicultural de la España de hoy.”
Nació en Torredembarra (Tarragona) en 1800 e hizo estudios de piloto en la escuela de Náutica de Barcelona.  En 1818, al morir su padre, que se había enriquecido y arruinado en Santo Domingo, se trasladó a Cuba, donde amasó una gran fortuna gracias a su capacidad para los negocios, especialmente en el comercio de esclavos, llegando a monopolizar el mercado de La Habana. 

Después de viajar cuatro años por Estados Unidos y varios países de Europa, regresó a Barcelona en 1835 para invertir en la industria. Inicialmente en la metalúrgica, participando en 1855 en la creación de La Maquinista Terrestre y Marítima. Pero pronto su interés se dirigió al sector textil, en concreto a la fabricación de panas de algodón, muy difícil en aquel tiempo.
En 1840 levantó en Sants la primera gran fábrica textil basada en la tecnología del vapor, a la que más tarde se llamó Vapor Vell. La situó cerca de la Carretera de Zaragoza y Madrid y de la estación de ferrocarril que iba a construirse en 1855.
 El Vapor Vell en 1855
La maquinaria era inglesa y al principio también los operarios principales, pero la falta de resultados hizo que se asociara con un experto, aunque modesto, fabricante local. Desde entonces la empresa se llamó Güell, Ramis y Cia.
 Sala de teñido del Vapor Vell. Grabado de 1888
Sala de tisaje del Vapor Vell. Grabado de 1888
 Marca de las panas del Vapor Vell a finales del s. XIX

Actualmente en el viejo edificio del Vapor Vell están ubicados un colegio CEIP y una biblioteca que conserva en el techo la primitiva estructura de madera de la fábrica.
Techo de la biblioteca municipal Vapor Vell
Asimismo, se conservan las paredes exteriores y la chimenea.

Juan Güell  desarrolló una gran actividad. Fue el alma de la Junta de Fábricas y estuvo entre los fundadores del Instituto Industrial de Cataluña y del Fomento de la Producción Nacional.

Se opuso activamente a la independencia de Cuba y presidió el Círculo Hispano-Ultramarino, que defendía los intereses de los españoles en América.  Fue un militante antiabolicionista.

Lideró la política proteccionista que propugnaba la burguesía industrial catalana frente al gobierno de Madrid, publicando numerosos opúsculos para oponerse a los librecambistas, como Laureano Figuerola. Sus argumentos se basaban en que con la libertad de comercio el país se descapitalizaría y se crearía paro. El proteccionismo afectaba a los consumidores, que pagaban más caro; pero Güell miraba a los productores, concentrados principalmente en Catalunya. A pesar de que implícitamente se proponía impulsar el desarrollo económico de toda España, contribuyó de hecho a cristalizar el modo de producción capitalista que comenzaba a convertirse en hegemónico solamente en el Principat.

Fomentó la agricultura en Lleida y participó en el Banco de Barcelona.

También se dedicó a la política. Fue regidor del Ayuntamiento de Barcelona, dos veces diputado en Las Cortes por Barcelona y senador.
Murió en 1872, dejando heredero a su hijo Eusebi Güell i Bacigalupi, que se casó con la hija de Antonio López, Marqués de Comillas, naviero cántabro establecido en Barcelona, también proteccionista y antiabolicionista. Se sumaron las dos fortunas, y luego, cuando Alfonso XIII concedió a Eusebi Güell el título de Conde de Güell, los dos títulos. El primer conde de Güell fue amigo y mecenas de Antonio Gaudí.  Gracias a las obras del genial arquitecto, el apellido Güell es conocido internacionalmente.  
En 1888 Barcelona dedicó un monumento a Joan Güell i Ferrer en la Gran Vía, con su estatua mirando a Sants. Fue destruida en 1936 y reconstruida después de 1939.

 Monumento a Joan Güell en Gran Via-Rambla Catalunya
Joan Güell no fue peor que la mayoría de españoles que hicieron fortuna en América. San Antonio María Claret, que trabajó a favor de la población negra cubana, escribió:”los propietarios de negros más malos son los que han venido de España, y singularmente, los catalanes”. El comercio de esclavos enriqueció a muchos, en Europa y en América, Joan Güell fue uno de tantos. Tampoco fue peor que otros empresarios explotando a los obreros que trabajaban en las fábricas del siglo XIX. Pero debe reconocerse que impulsó de forma sobresaliente el desarrollo industrial de Barcelona aprovechando el proteccionismo del Estado español. Por eso es lógico que Barcelona le dedique un monumento y una calle.

Fuera de ese Estado, que aportaba un mercado cautivo, no hubiera sido posible la gran industrialización de Catalunya. La Historia de España sin Catalunya también habría sido muy diferente. Otras regiones habrían atraído capitales y desarrollado su industria en mayor grado.

Joan Güell no comprendería el desprecio y el odio a España de los separatistas actuales, él era catalán y español, por eso fue un triunfador.

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