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sábado, 31 de diciembre de 2011

LA INMACULADA CONCEPCIÓN. Mito, Dogma y Fiesta con puentes

La segunda semana laboral de diciembre de 2011 ha sido muy polémica, más incluso que los años anteriores, porque sus dos fiestas oficiales, en martes y en jueves, han formado un acueducto de tres puentes. Mientras toda Europa trabajaba normalmente, en España se hacía fiesta o se producía poco, ya que la productividad disminuye cuando se interrumpe con frecuencia el ritmo de trabajo. La más perjudicada ha sido la industria, puesto que la obligación de arrancar y parar máquinas en días alternos supone un sobrecoste del orden del 30%.  
La CEOE cifra en 1.200 millones de euros la pérdida de competitividad de las empresas españolas en esta semana de festividades.

En plena crisis económica, y con un crecimiento casi negativo, esta pérdida de competitividad por una inadecuada organización del tiempo de trabajo no tiene justificación. 
Se impone racionalizar la celebración de fiestas, trasladando algunas de ellas al principio o al fin de semana. 
La mayoría de empresarios y trabajadores están de acuerdo con ello. Nuestro país es uno de los que tiene más días festivos en Europa; no obstante, somos de los que trabajamos más horas al año sin que por ello seamos de los más productivos.
La racionalización del tiempo de trabajo deberá  incluir también la eliminación de las fiestas que no estén justificadas.
¿Está justificado que España, cuya Constitución la define como un Estado no confesional, dedique un día de fiesta para la celebración de la Inmaculada Concepción de la Virgen María? 
La Inmaculada Concepción
El culto a Virgen María se extendió después de que el emperador romano Constantino legalizara el cristianismo y Teodosio, en el año 380, declarase al cristianismo católico del Concilio de Nicea la religión oficial del Imperio, descartando al arrianismo. El concilio de Éfeso en 431 aprobó el culto a María como Madre de Dios, a lo que siguió la difusión de imágenes de la Virgen y el Niño. Posteriormente, Justiniano persiguió los cultos paganos y prohibió sus imágenes.

En las religiones antiguas se encuentra siempre la figura de la Diosa Madre y Reina del Cielo, asociada con frecuencia con los cuernos de la luna, como divinidad lunar; es el caso de Isis, cuyo templo más importante fue cerrado por Justiniano en 550. El culto a Isis comenzó en Egipto con la V Dinastía, pero se extendió por Oriente Próximo y el Imperio romano. Muchos devotos pasaron de la adoración a Isis a la de la Virgen María. Los católicos convirtieron el santuario de Isis en Egipto en una iglesia en honor de María.
Isis Lactans.  Museo Pío-Clementino
Las imágenes de Isis amamantando a Horus (dios celeste de la mitología egipcia, llamado Arpócrates por los griegos) fueron muy imitadas. Durante el gótico se hicieron diversas representaciones de la Virgen Lactante amamantando a Cristo. 
 Virgen de Melun. Jean Fouquet, 1450 
El tema fue censurado por el Concilio de Trento en el siglo XVI.

Parece lógico que los creyentes de que el pecado cometido por Adán y Eva se transmite a todos sus descendientes en el momento de la concepción, al crear Dios el alma e infundirla en la materia orgánica procedente de los padres, pensasen que María, Madre de Dios hecho Hombre, había sido una excepción. Sin embargo, no había unanimidad.

El teólogo Duns Scoto (1266-1308) encontró argumentos de peso para creerlo:
 Duns Scoto
1º.- Para Dios era mejor que su Madre naciera Inmaculada: o sea, sin mancha de pecado original.

2º.- Dios podía hacer que su Madre naciera Inmaculada: sin mancha.

3º.- Por lo tanto: Dios hizo que María naciera sin mancha del pecado original. Porque Dios cuando sabe que algo es mejor hacerlo, lo hace.  

Pero no todos los cristianos estuvieron de acuerdo; Santo Tomás de Aquino y sus seguidores se posicionaron en contra de dogmatizar esta creencia.
Santo Tomás de Aquino


El cardenal arzobispo de Madrid, Rouco Varela, publicaba el 8/12/2010 en ABC:   "A las famosas y seculares disputas teológicas entre escotistas y tomistas les precede y acompaña la Devotio moderna y el fervor creciente de los fieles por la Madre de Dios. En la España del Renacimiento y del Barroco la devoción por La Inmaculada alcanza las capas más hondas e íntimas de la conciencia popular e inspira las obras más geniales de la cultura y el arte de esos siglos de oro. La joven Compañía de Jesús se sumará desde muy pronto a la tesis de que María había sido concebida sin pecado original. María es Purísima originariamente desde el seno materno; antes, durante y después del parto de su hijo Jesús.  
La cuestión inmaculista apasionaba a las almas más sencillas. Se podía llegar al tumulto popular como en Sevilla, en 1613, cuando en el sermón de la Virgen el predicador se permitió poner en duda la verdad de la Inmaculada Concepción. 
El Rey Felipe III se verá obligado a constituir la Real Junta de la Inmaculada para la defensa de la Iglesia y en la sociedad de la tesis escotista."
La católica España se enfrentó a la reforma protestante, que no aceptaba la inmaculada concepción ni la asunción al cielo del cuerpo de la Virgen María. 
La Guerra de los Ochenta Años, que acabó con el reconocimiento de la independencia de los Países Bajos calvinistas y su salida del Imperio, contribuyó en gran medida a las sucesivas bancarrotas de la corona española a lo largo de los siglos XVI y XVII y al hundimiento de la economía de España. Pero durante ella se produjo, según la tradición, el trascendental Milagro de Empel, a raíz del cual la Inmaculada Concepción fue proclamada patrona de los Tercios Españoles:
 El Milagro de Empel 
El 7 de diciembre de 1585 un Tercio Español con cinco mil hombres combatía en la isla de Bommel, situada entre los ríos Mosa y Waal, bloqueado por completo por la escuadra enemiga. La situación era desesperada, pues al estrechamiento del cerco había que sumarle la escasez de víveres y ropas secas. No obstante, a la propuesta de rendición respondieron: "Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de recapitulación después de muertos". Entonces los holandeses abrieron los diques de los ríos e inundaron el campamento de los soldados del Tercio, que se refugiaron en el montecillo de Empel.

En ese crítico momento, un soldado que cavaba la trinchera encontró una tabla flamenca con la imagen de la Inmaculada Concepción. Vieron en ello una señal divina y se encomendaron todos a la Virgen.

Aquella noche se desató un viento inusualmente frío y las aguas del río se helaron. Al amanecer del día 8 de diciembre los españoles, marchando sobre el hielo, atacaron por sorpresa a la escuadra enemiga y obtuvieron una victoria completa.

Aquel mismo día la Inmaculada Concepción fue proclamada patrona de los Tercios de Flandes e Italia.
Los Tercios de Flandes fueron derrotados en Rocroi, 1643

El día de la Inmaculada fue fiesta de guardar en todos los reinos de su Majestad Católica, es decir, en todo el Imperio español, desde 1644, y se declaró fiesta de guardar en toda la Iglesia en 1708.
El 25 de diciembre de 1760, el Papa Clemente XIII publicó la Bula “Quantum Ornamenti” en la que proclamaba a la Virgen María, en el Misterio de su Concepción Inmaculada, Patrona de los Reinos de España a uno y otro lado del Atlántico. Se lo había solicitado el rey Carlos III, como otros reyes españoles habían hecho repetidamente.
A mediados del siglo XIX, los avances del naturalismo, que rechaza la naturaleza objetiva de lo sobrenatural, y el progreso de la ciencia que de ello se deriva, presionaron al Papa Pio IX. El cardenal Luigi Lambruschini le dijo: "Beatísimo Padre, Usted no podrá curar el mundo sino con la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción. Sólo esta definición dogmática podrá restablecer el sentido de las verdades cristianas y retraer las inteligencias de las sendas del naturalismo en las que se pierden".
El Papa Pío IX
El 8 de diciembre de 1854 Pío IX en la bula Ineffabilis Deus proclamó lo siguiente:

"… Para honra de la Santísima Trinidad, para la alegría de la Iglesia Católica, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra: Definimos, afirmamos y pronunciamos que la doctrina que sostiene que la Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo-Jesús, Salvador del género humano, ha sido revelada por Dios y por tanto debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles. Por lo cual, si alguno tuviere la temeridad, lo cual Dios no permita, de dudar en su corazón lo que por Nos ha sido definido, sepa y entienda que su propio juicio lo condena, que su fe ha naufragado y que ha caído de la unidad de la Iglesia, y que si además osaren manifestar de palabra o por escrito o de otra cualquiera manera externa lo que sintieren en su corazón, por lo mismo quedan sujetos a las penas establecidas por derecho."
En ese momento las campanas de 300 torres de Roma se echaron al vuelo, palomas mensajeras salieron en todas direcciones llevando la gran noticia y en los 400.000 templos católicos de todo el mundo se celebraron grandes fiestas.

La proclamación del dogma de la Inmaculada causó impacto en el catolicismo:

En Francia, tres años después, una niña analfabeta de 14 años aseguró haber visto en 18 ocasiones a la Virgen María en una gruta cerca de Lourdes. Hablaba con ella en gascón, dialecto del occitano. Ante la reiterada petición de Bernadette de que revelara su nombre, finalmente la Señora le dijo: Yo soy la Inmaculada Concepción. Cuatro años más tarde el Papa Pío IX autorizó la veneración de la Virgen María en Lourdes.

Virgen de Lourdes
En España, en 1892, se concedía a la Infantería Española la oficial proclamación del patronato de María Inmaculada. 
La II República abolió este patronazgo, pero tal disposición fue anulada por Franco en 1938.

La imagen de la Inmaculada Concepción ha sido la enseña de la España fiel al Papa, que defendió el Catolicismo frente a la Reforma Protestante. El cambio profundo en la manera de pensar que representó está Reforma benefició a los países que la acogieron: impulsó la ética del trabajo, la educación, la revolución científica, la actividad crediticia, la primacía de la ley, el parlamentarismo, etc. A principios del siglo XIX el retraso de España era notable, con el 90 % de su población todavía analfabeta y gran parte del patrimonio en manos de la Iglesia Católica y de las órdenes religiosas.
 
La España Católica ha sido también una España Atrasada.
Por fortuna, ahora España es un Estado democrático aconfesional con una Constitución que garantiza la libertad de pensamiento y creencia.  Queda atrás, en la Historia, la España que solo podía ser Católica y arrodillada ante el Papa. Debemos superar ese pasado para seguir avanzando. Estamos en el siglo XXI y formamos parte de la Unión Europea del Euro.
Con todo respeto a los creyentes en los cinco dogmas de María y a los que desean una España oficialmente católica, pienso que el día 8 de diciembre, en que la Iglesia celebra la Inmaculada Concepción de la Virgen, no puede seguir siendo una fiesta del Estado. Debe ser un día laborable, como el 8 de septiembre, día de la Natividad de la Virgen, nueve meses después.  

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